
Si haya algo de lo que pueden presumir los Paradores de España, es de historia. Además de su labor de preservar el patrimonio arquitectónico e historico del país, dentro de sus muros se conservan infinidad de historias que enriquecen y aportan una dosis de misticismo a la estancia.
Este es el caso del Parador de Jaén, situado en la cima del cerro de Santa Catalina, dentro del castillo del mismo nombre. Además de su imponente presencia, ofrece una vista privilegiada de los montes de Sierra Morena y Sierra Mágina.
Testigo de siglos de historia, este enclave ha evolucionado hasta convertirse en uno de los edificios más singulares de toda la red de Paradores de España. Su perfecta fusión entre el legado medieval y el confort moderno lo convierte en una parada imprescindible para quienes desean viajar en el tiempo sin renunciar a la comodidad.
De fortaleza militar en el siglo XIII a un Parador de lujo en el Siglo XXI
El origen del Castillo de Santa Catalina se remonta al periodo islámico, cuando Jaén era un enclave estratégico de Al-Ándalus. En el siglo XIII, tras la conquista cristiana liderada por Fernando III en 1246, la fortaleza musulmana fue reformada y ampliada para consolidar la presencia castellana en la región. Tras las ampliaciones encargadas por Alfonso X y Fernando IV, se convirtió en una pieza clave en la defensa del reino, con una ubicación privilegiada que permitía controlar todo el valle del Guadalquivir.
Durante siglos, el castillo fue testigo de innumerables conflictos y batallas, destacando su papel en la Guerra de la Independencia, ya que allí se asentó una buena parte de la tropa de Napoleón Bonaparte, realizando algunas modificaciones a su estructura. Antes de su retirada volaron buena parte del castillo para que no pudiese ser utilizado, diluyendo su función militar y abocándolo al abandono. Fue en el siglo XX cuando comenzó un proceso de restauración para preservar su valor histórico y patrimonial.
En la década de 1960, el Castillo de Santa Catalina fue convertido en Parador Nacional, una de las iniciativas más ambiciosas dentro de la red de Paradores de España. Su rehabilitación respetó buena parte de la estructura original de la fortaleza, incorporando elementos de arquitectura tradicional y un interior elegante que evoca el esplendor de la época medieval sin renunciar al lujo contemporáneo.
Hoy en día, el Parador de Jaén se ha convertido en un monumento clave de la ciudad y ofrece una experiencia única: habitaciones con vistas panorámicas, una gastronomía exquisita basada en los productos locales, exposiciones explicativas que sumergen a sus visitantes en los episodios más importantes de su historia y una atmósfera que transporta a otra época. Sus imponentes salones y pasillos de piedra invitan recorrerlo y disfrutarlo al completo, mientras que su ubicación en la cima del cerro brinda una de las panorámicas más impresionantes de Andalucía.
Charles de Gaulle, su huésped más ilustre
Uno de los episodios más célebres de la historia del Parador de Jaén fue la estancia de Charles de Gaulle. En 1970, el general francés se hospedó allí, sin imaginar que la habitación 231 se convertiría en su refugio de inspiración para Memorias de la Esperanza. Figura clave en la lucha contra el nazismo y la reconciliación europea, De Gaulle mantenía una relación cordial con Franco y deseaba recorrer España.
Su decisión de iniciar el viaje en Jaén no fue casualidad; además de ser una provincia que Franco mencionaba con frecuencia, De Gaulle sentía un profundo interés por la historia militar y quería documentar el papel estratégico del castillo de Santa Catalina en la Guerra de la Independencia. Lo que comenzó como una breve estancia terminó alargándose una semana, atrapado por el encanto de su habitación, con sus impresionantes vistas a la sierra de Jabalcuz y sus infinitos olivares.
La belleza del paisaje y la hospitalidad de su gente quedaron reflejadas en su obra, donde De Gaulle elogió la riqueza cultural de Jaén y su legado histórico. En sus páginas, además, relata su paso por otros rincones andaluces y Paradores emblemáticos de España.
Imágenes | Paradores