Para evitar lo que sucede en calles tan transitadas como Oxford Street donde se han llegado a contabilizar 300.000 chicles pegados en el suelo que cuesta 17 semanas quitarlos se han instalado los Gumcatchers.
Son unos postes ubicados en las principales esquinas de Londres donde se pueden arrojar los chicles y las colillas, de las que también se ven montones en las calles londinenses.
Esperemos que los londinenses se acostumbren a usarlos y que los turistas den ejemplo.
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