La chica, ni corta ni perezosa, se dispuso a realizar sus nados y cuando sintió que el calor se esfumaba de su cuerpo, se tendió a tomar el sol tan ricamente entre las labradas piedras que ideó Nicola Salvi a mediados del siglo XVIII.
Entre la sorpresa de los turistas, los flashes no pararon de encenderse hasta que los carabinieri llegaron al lugar y arrestaron a Roberta. La chica aclaró que tenía calor y que el agua es de todos.
Vía | La voz