Intenté más tarde hacerle los pertinentes electroshocks a la cámara con un baño de sol y secador pero no funcionó. En vistas a cómo está el tema hoy en día en cuanto a garantías y servicios postventa en el mundo digital, uno se deprime y empieza a mirar precios para comprarse una nueva cámara.
Quizás con los consejos de Sergio vosotros podreis evitar el desastre y conseguir que vuestra cámara mojada vuelva a funcionar:
1. Sacar la cámara del agua con la máxima celeridad. No quedarse como un bobo viendo como hace glub, glub. Cuanto menos agua penetre en el interior mejor. 2. Quitar las baterías y la pila del reloj (una pila blana de botón). Unos segundos más o menos puede significar que la cámara vuelva a funcionar o no. 3. Quitar el objetivo y la tarjeta y abrir cualquier tapa 4. Sumergir en abundante agua dulce si se ha mojado con agua salada, para eliminar la sal. 5. Secar con una toalla y bastoncillos de algodón todo lo que podamos. 6. Sumergir en alcohol isopropílico y pegarle unos meneos para que penetre en cualquier resquicio de la cámara 7. Repetir el punto 5. Secar con una toalla y bastoncillos de algodón todo lo que podamos. 8. Dejar secar al aire un par de días 9. Poner las baterías y rezar tres oraciones si uno es religioso 10. Encender la cámara.
Para más información, consultad en la estupenda página de Sergio sobre el mundo de la fotografía.
Vía | Sergio de la Torre