En ocasiones, a pesar de lo terrorífico del asunto, algunos desastres, accidentes y cataclismos producen obras de arte,
e incluso renuevan algunos lugares hasta que brillan con otro lustre. Así, de repente, recuerdo el Chinatown de San Francisco, que es tan cinematográfico g
racias a un terremoto y el subsiguiente incendio. Otro terremoto que afectó a Portugal es el responsable del cautivador empedrado que
decora las acercas de Lisboa.
Muchas obras pictóricas románticas que se exhiben en museos tienen, en parte, la inspiración de los cielos crepusculares y de colores pesadillescos que presentaba el mundo tras la erupción del volcán Tambora, en 1815 (lo que también produjo un invierno que duró todo el año siguiente, y el nacimiento de Frankenstein en Suiza). Y aunque suene terrible, una la explosión de una bomba de la banda paramilitar irlandesa IRA originó fue uno de los motivos que condujeron el centro de Mánchester a ser como es.
La explosión tuvo lugar en 1966, después de que el IRA estacionara un camión con explosivos en el centro de Mánchester. Si bien una llamada telefónica permitió que la zona fuera evacuada antes de que la bomba explotase,
docenas de edificios quedaron seriamente dañados, lo que cambió muchas cosas en la ciudad, tal y como explica
Chris Anderson en su libro
Makers:
Aquello fue un punto de inflexión para Mánchester. Tras años de declive y fallidas estrategias para cambiar de rumbo, la reconstrucción se convirtió en un catalizador. La tragedia atrajo la atención nacional hacia la ciudad martirizada y ofreció una oportunidad para replantear el centro de la ciudad.
En 1880, el centro de Mánchester era un distrito repleto de grisáceos complejos de fábricas textiles. Pero hoy, este centro, llamado
Spinningfields, es un moderno distrito de oficinas y tiendas, con boutiques sofisticadas para hacer compras exquisitas, todo festoneados por
una arquitectura espectacular que os hará mantener la vista puesta en todas las fachadas.
Unas cuantas manzanas al norte de Spinningfields está el Northern Quarter, donde algunos de aquellos almacenes textiles originales han sido vaciados y rediseñados como lugares de trabajo de alto diseño, ocupados por empresas Web, desarrolladores de juegos y estudios gráficos. Es la joya de la deseada reinvención de Manchester como un centro digital.
En una encuesta de líderes empresariales británicos publicada en 2006, Mánchester era considerada como el mejor lugar en el Reino Unido para establecer un negocio. Si os dirigís un poco más al norte, apenas unas manzanas, en dirección al barrio New Islington,
entonces este toque moderno se va trocando en clasicismo victoriano. Sin embargo, mantener estos edificios históricos, que no pueden ser derribados precisamente por su condición, resulta muy caro, de modo que se está permitiendo que progresivamente se deterioren.
Así que, de repente, encontraréis esqueletos de fábricas victorianas con tejados derrumbados y ventanas desaparecidas, cadáveres de una época de esplendor industrial: Mánchester fue la primera ciudad industrializada del mundo y desempeñó un papel central durante la Revolución industrial. Como si la bomba, en realidad, no hubiese explotado unos metros más allá, sino aquí.
Así de fascinante y cambiante es Mánchester. No en vano,
es la tercera ciudad más visitada en el Reino Unido por turistas extranjeros. El centro de la ciudad se encuentra en una lista provisional del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
Fotos | Wikipedia
En Diario del viajero | Información sobre Manchester | Mapa virtual en 3D del centro de Manchester