Uno empieza entrando por la boca como si fuera un pincho, una oliva o un choco tapero cualquiera y va observando los dientes caminando por una alfombra que representa la lengua y nos lleva hasta el esófago. Desde ahí vamos circulando y pasamos por los distintos órganos internos del cuerpo humano hasta que nos adentramos en los laberínticos intestinos.
El final lo sabe todo el mundo; somos expulsados del cuerpo. Aunque según dicen, la maqueta no es tan decididamente realista como para que acabemos haciendo mal olor o nos ahoguemos en el lavabo!
Ideal para ir en familia y disfrutar del divertido turismo interno que se monta entre los chinos.
Vía | Xinhuanet